Las etiquetas como herramientas de marketing

Históricamente, las etiquetas han sido fuente de información y una herramienta de clasificación comercial. Su uso se remonta a la Grecia clásica y al Imperio Romano.

Sin embargo, su aplicación como herramienta publicitaria, tuvo lugar en el siglo XVIII cuando se desarrolló la tecnología de impresión y, de hecho, no fue hasta los años ’20 del siglo pasado cuando su uso se generalizó con la aparición de la producción fordista y el surgimiento de las primeras sociedades de consumo.

Desde entonces, el diseño de las etiquetas ha ido adquiriendo cada vez mayor importancia y con el desarrollo de nuevas tecnologías de impresión, tintas,… el interés de los fabricantes de productos, sobre todo del sector alimentación y del farmacéutico, por diferenciar su producto en los lineales y captar la atención del consumidor, ha ido creciendo y poniendo el foco en el diseño.

De hecho, en los últimos años, las posibilidades de la impresión digital han sido causa de nuevas tendencias como, por ejemplo, la personalización de los diseños. Recordemos el éxito de las campañas de Nutella o Coca-Cola, entre muchas otras.

Paralelamente se está extiendo en los lineales, etiquetas inteligentes, que ofrecen un importante valor añadido al indicar de forma visual si un alimento está en las mejores condiciones para su consumo.

Algunos tips para diseñar una etiqueta exitosa

– Coherencia entre la imagen de marca y el diseño.

Es fundamental tener en cuenta cuál es nuestra imagen de marca y que el diseño de cada uno de nuestros productos, lo refleje. Tener este factor en cuenta favorecerá el posicionamiento de todos y cada uno de nuestros artículos y de la percepción de nuestra empresa por parte de clientes y potenciales clientes.

– Conocimiento profundo del target al que se dirige el producto.

Diseñar una etiqueta para un producto gourmet para adultos aplicando una exagerada gama de colores, una fuente manuscrita y dibujos infantiles no parece ser la mejor idea para llegar a nuestro público. Es más, en este caso, el consumidor percibirá una falta de coherencia entre el precio y el diseño; lo más probable es que en la guerra de los lineales, nuestro potencial cliente se termine decantando por el producto de nuestra competencia. Por eso, es fundamental conocer a nuestro Target, qué espera de nuestro producto y así realizar un diseño coherente.

– El material también forma parte del diseño.

El material de la etiqueta, la superficie, su tacto forman parte también de la visual. Además, hay que tener en cuenta si dicho material soportará eficazmente las condiciones que tendrá que sufrir el producto. ¿Es un producto que necesita estar constantemente refrigerado?, ¿de uno o varios usos? Y, por supuesto, ¿qué aspecto aporta el material al producto acabado y etiquetado?

– Fácil de recordar.

Si el consumidor ha elegido su producto y, finalmente, le ha gustado, ¡enhorabuena!, posiblemente vuelva a repetir y haya conseguido un cliente final fiel. Sin embargo, para ello es fundamental que el diseño se recuerde fácilmente.

¿Cómo puede aportar la impresión digital valor al diseño?

Impresión de dato variable, cambio de trabajo sin costes añadidos, mayor versatilidad de materiales, menor coste en las tiradas cortas y medias… en resumen, ofrece libertad para dar rienda suelta a la imaginación. Esto, que parece una diferencia importante pero no imprescindible, está transformando la forma en que la marca se comunica con el consumidor final. Por un lado, los fabricantes de un importante grupo de productos -todos aquellos que deben transmitir a través de su imagen para comunicar qué es lo que aporta el producto; por ejemplo, perfumes, alimentos procesados, bebidas, artículos de droguería- llevan años tratando de generar vínculos con el cliente final (algo que, hasta el día de hoy, solo han logrado determinadas marcas como nestlè). Se trata de tener en cuenta el principio del «Design Thinking»: el ser humano antes que el consumidor.

Las posibilidades de convertir el packaging en algo realmente útil, bien sea porque puede ser reutilizable o porque aporte una experiencia, tiene que ver con otra gran tendencia que solo puede ser posible gracias a la impresión digital: el desbranding.

Es decir, la marca, con sus símbolos y logos seguirá siendo importante en términos de identidad y confianza, pero para convertirse en verdaderos líderes, y reconocidos como tal, deben comunicar y reproducir la cultura de sus clientes y hacerlo con una excelente actitud. Pasamos de la publicidad aspiracional a la inspiracional.